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Archive for 30 septiembre 2010

Las primarias ya han proporcionado un buen rendimiento al socialismo madrileño en términos de movilización interna y de atención ciudadana. Ahora hay que acertar en el resultado del día 3 para optimizar ese rendimiento de cara a las elecciones de mayo.

El debate en torno a las primarias ha deambulado a veces entre determinadas cuestiones de interés colateral, como el papel de las encuestas en los procedimientos de decisión política, y otras ciertamente irrelevantes, como todo lo relativo al “derecho estatutario” o el origen al parecer ignoto de algunos “sms”. Nada debería despistarnos, no obstante, ante las dos cuestiones relevantes a dilucidar por los militantes socialistas en este proceso: ¿con qué candidato tiene el PSOE más opciones de ganar las elecciones en Madrid? ¿Y con qué resultado se fortalece al partido y al Gobierno socialista de España?

La respuesta racional y responsable a estas preguntas tan sencillas como pertinentes tienen un nombre y un apellido: Trinidad Jiménez. Dicho sea, una vez más, con pleno respeto a otras opciones y a otros criterios igualmente legítimos.

¿Por qué resulta clave la pregunta sobre el candidato ganador? Porque el objetivo prioritario para la gran mayoría de los socialistas consiste en atender la demanda ciudadana de un cambio progresista en Madrid. Y para cambiar las cosas en Madrid, es preciso asumir el gobierno. Y para gobernar, antes hay que ganar. Por lo tanto, la racionalidad y la responsabilidad pasa por elegir al candidato con más posibilidades de ganar, de gobernar y de propiciar el cambio en Madrid.

Si el objetivo no es hacer un pulso a Ferraz, ni sostener una posición orgánica en Callao, ni mantener el control de un partido perdedor, como se dice. Si el objetivo es ganar, es gobernar y es cambiar Madrid, hemos de elegir a la mejor. En este caso, Trinidad Jiménez.

¿Por qué Trinidad Jiménez se considera mayoritariamente la opción ganadora? Porque ésta es la dirección a la que apunta cualquier análisis racional, objetivo y ponderado. ¿Y forma parte de este análisis el estudio de las encuestas? Sí, pero no solo. Las encuestas no son el oráculo de Delfos ni pueden determinar las decisiones políticas. Pero sería absurdo y poco responsable ignorar los resultados claros y reiterados que proporciona un instrumento válido de análisis que se ha utilizado siempre en política, y del que se hace un uso útil en la universidad, en la empresa y en tantos otros sitios.

Las encuestas solo confirman lo que los socialistas madrileños hemos podido constatar por nosotros mismos entre nuestros conciudadanos y votantes: que Trinidad Jiménez es la candidata mejor valorada y con más opciones para encabezar una alternativa que rompa la mayoría absoluta al PP y posibilite un gobierno de progreso.

Trinidad Jiménez es tan madrileña como la que más, tan de izquierdas como el resto de los afiliados al PSM-PSOE, y goza de un “pedigrí” socialista a prueba de ADN, para quien se empeñe en medirlo. Pero es que además cuenta con un mayor nivel de conocimiento y con una imagen más solvente entre quienes quieren votarnos. Su experiencia de gobierno es evidente al más alto nivel, y su capacidad de empatía y de comunicación está por encima de la media. Y siempre pedimos para Madrid candidaturas de “primera división” para enfrentarnos con garantías a Aguirre y Gallardón, auténticas “figuras” de la política nacional en el bando conservador. Pues bien, la ministra de sanidad es ese “crack” que necesitamos.

¿Por qué decimos además que si gana Trinidad Jiménez se fortalece al partido y se fortalece al gobierno? Primero porque Trinidad es ministra del Gobierno y persona de confianza evidente de su Presidente y Secretario General del PSOE. Diferenciar la suerte del gobierno y su presidente respecto a la suerte de una de sus integrantes más notorias resultaría un ejercicio ciertamente ingenuo.

Y segundo, porque en política las consecuencias de nuestros actos no responden siempre a su intencionalidad. Puede que no se haya buscado adrede, pero los desmarques de la dirección del PSM frente a Zapatero están ahí: en la cita sindical, en la crítica a Sarkozy, en la reivindicación de la “lealtad frente a la sumisión”, que nadie pidió nunca, por cierto. Como también se ha fraguado de hecho una coalición negativa de críticos con Zapatero en torno a la candidatura del aparato regional. Coalición capitaneada por un Joaquín Leguina más empeñado últimamente en ganarle a la dirección nacional de su propio partido que al partido adversario.

¿No es esa la intención? Bien, pero en política las cosas son así. Si gana Trinidad Jiménez, todos interpretarán que gana el PSOE, su gobierno y su presidente. Si pierde Trinidad, algunos interpretarán lo contrario, inevitablemente. Y esta situación también esta en juego el próximo día 3 de octubre.

Por eso muchos mantenemos que el voto del próximo domingo es una cuestión de responsabilidad. No se trata solo de elegir entre Trinidad Jiménez y su oponente. Está en juego el matrimonio o el divorcio de los militantes socialistas con los votantes socialistas en Madrid. Nos estamos jugando la posibilidad de ganar, de gobernar y de cambiar esta Comunidad. Nos jugamos la fortaleza del proyecto socialista en España. De ahí esa llamada a la decisión responsable, a la lealtad y a la generosidad. Hemos de dejar a un lado intereses propios y cálculos personales, para hacer lo que conviene a la mayoría.

Como dice Trinidad Jiménez, si podemos ganar, no tenemos derecho a perder.

Y por favor, no caigamos en polémicas estériles. No hay David ni Goliat en este proceso, porque los militantes son iguales y libres ante la urna. Después de contabilizar avales, nadie puede erigirse en candidato exclusivo “de las bases”, a no ser que se quiera achacar la firma de los apoyos a Trinidad a más de 6.000 ministros y secretarios de estado. Y no hay más “izquierdismo” en una candidatura o en otra, porque el proyecto es común, el programa será de todos, y la competición por comprobar quien es “más de izquierdas”, además de absurda, nos llevaría a un recorrido por la hemeroteca curioso pero poco edificante.

Sí es cierto, como se ha dicho, que está en discusión el “modelo de partido”, porque hay que elegir entre un partido que hace todo lo posible por ganar y transformar la realidad desde los gobiernos, y un partido demasiado centrado en los mecanismos de ajuste interno y, en consecuencia, un tanto resignado y conformista ante la perspectiva de seguir en la oposición.

También es cierto que nos jugamos en cierta medida la “dignidad” del socialismo de Madrid. Pero se equivocan quienes piensan que tal dignidad se conquista frente a los propios compañeros. La dignidad del PSM y sus militantes está en sus valores, en el trabajo duro y en la ilusión por cambiar a mejor la vida de los madrileños, que sufren desde hace demasiado tiempo a los gobiernos de la derecha.

El día 3, participación democrática, libre y responsable. Y el día 4, todos detrás de quien se haya ganado en buena lid la confianza mayoritaria de los socialistas.

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Hablando claro

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Las encuestas son solo una herramienta más en el proceso de análisis y de decisión política. Por tanto, no es prudente realizar diagnósticos o adoptar decisiones en función tan solo del resultado de las encuestas. Ahora bien, tampoco es razonable ignorar las conclusiones de un instrumento científico que se ha demostrado útil en ámbitos tan diversos como la propia política, los mercados o la investigación universitaria.

En estos días se comenta profusamente la encuesta publicada el pasado domingo en El País en relación a las primarias del socialismo madrileño. Y buena parte de los comentarios están referidos a cuestiones tales como la intencionalidad de la empresa editora, la solvencia técnica del sondeo o la pertinencia del intercambio de sms con alusiones a sus datos. 

Sin embargo, lo realmente importante de la encuesta son sus resultados, definitivos, inequívocos, concluyentes. Trinidad Jiménez es la candidata socialista mejor valorada por el electorado, especialmente por el electorado socialista. Trinidad Jiménez obtendría hoy en las elecciones autonómicas seis puntos y medio más que su oponente. Solo con Trinidad Jiménez el PSOE se sitúa en Madrid cerca de romper la mayoría absoluta al PP y, por tanto, cerca de asumir el Gobierno de la Comunidad.

¿Qué hemos de hacer con estos datos? Sin duda, incorporarlos a nuestro análisis en el proceso de decisión lógica y responsable que ha de llevarnos a elegir la mejor candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Actuar como si estos datos no existieran podría considerarse una temeridad muy poco responsable.

Hay quien dice, con razón, que dejarse llevar tan solo por las encuestas en la elección de los candidatos supone sustituir la política por la demoscopia, y la democracia por las empresas de sondeos. También se dice, con igual razón, que puestos a elegir al candidato más popular podríamos acudir a alguno de esos personajes asiduos a los programas del corazón.

Pero quienes defendemos la candidatura de Trinidad Jiménez no analizamos sus condiciones únicamente a través de encuestas. Las encuestas tan solo confirman lo que nuestro análisis concluye a partir de otros datos, como su experiencia, sus capacidades y su compromiso. Y resultaría tan inmerecido como injusto el considerar a Trinidad Jiménez como un “personaje popular” ajeno a los valores y al trabajo que todos los socialistas madrileños compartimos como aval principal para pedir la confianza de los ciudadanos.

Cualquier decisión que adopten los afiliados socialistas madrileños el próximo día 3 de octubre es una decisión legítima en democracia. No obstante, la encuesta referida apunta al menos dos consecuencias para el caso de que no gane Trinidad Jiménez. Primero, el divorcio difícil de explicar entre la voluntad de nuestros militantes y la voluntad de nuestros votantes. Y segundo, el riesgo de malograr una oportunidad cierta para ganar un gobierno de progreso para los ciudadanos de Madrid.

Todos los votos son legítimos, pero quizás merezca la pena revisar la motivación de algunas posiciones. En el sentido de la responsabilidad.

Si la motivación última es la de ganar las elecciones de mayo y conquistar un gobierno socialista en Madrid, la elección responsable, a la vista de las encuestas, es Trinidad Jiménez. Y sin encuestas, también.

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En este proceso democrático hay razones poderosas para mostrar aprecio tanto a un candidato como al otro. Claro que sí. Estamos optando entre socialistas, compañeros respetables y respetados por su trayectoria de trabajo honesto y eficaz a lo largo de muchos años. Candidatos capaces de representarnos con dignidad y éxito. Compañeros que encarnan los valores socialistas de siempre con la mayor dignidad.

A mí, como a cualquier otro socialista madrileño, se me ocurren muchos argumentos de peso para apoyar a Trini y también para apoyar a Tomás. Argumentos que tienen que ver con la lealtad política y con la simpatía personal, con el reconocimiento a la labor bien hecha y con el pago justo al esfuerzo duro y honrado. Claro que hay razones para querer a los dos. Pero no es esa la cuestión a dilucidar en este proceso.

También es cierto que en el debate de las primarias se entremezclan otros debates, otras controversias y otras “causas” interesantes y apasionantes. La reivindicación de la militancia de base como motor del socialismo. La equiparación de los socialistas madrileños a los socialistas catalanes, a los vascos o a los andaluces a la hora de adoptar nuestras propias decisiones. Las relaciones siempre difíciles entre el PSM y la madrileña calle Ferraz, tan cerca y tan lejos. El uso y el abuso de las encuestas, por parte de todos. El poder depositado en manos de los aparatos, también de todos los aparatos. “Causas” justas todas ellas, “causas” a tratar y a resolver en nuestros congresos, pero “causas” que no estarán en cuestión el próximo día 3 de octubre.

Desde luego no está en cuestión la identidad del proyecto socialista que se presentará a las urnas el próximo mes de mayo. Gane quien gane las primarias, ganará el derecho y el honor a encabezar un proyecto plenamente definido en sus principios, en su programa y en sus equipos. El proyecto del partido socialista. Un proyecto construido gracias al trabajo de todos, incluido Tomás, incluida Trini, e incluidos todos los socialistas de Madrid. 

Es más, en este proceso, inevitablemente, también se ponen en juego otras motivaciones para la actuación de unos pocos, los menos. El cálculo personal, la oportunidad de ganar posiciones, el ajuste de cuentas, la revancha… Tampoco es ésta la cuestión que importa, claro está.

La cuestión a decidir el 3 octubre en las primarias del socialismo madrileño es una cuestión de la máxima responsabilidad para los 18.000 militantes de esta comunidad. Se trata simplemente de situar al frente de este proyecto colectivo a la persona que mejores condiciones reúne para recabar el apoyo de una mayoría de madrileños. Tan simple y tan trascendente.

¡Claro que los dos son grandes socialistas, personas honestas y trabajadoras, que merecen nuestra consideración y nuestro afecto! Pero nos toca asumir la responsabilidad de elegir para el cartel electoral a aquel compañero o compañera que objetivamente pueda suscitar más atención, más empatía y más respaldo para la alternativa socialista. Por sus condiciones personales, por su experiencia institucional, por su eficacia comunicativa… Y para adoptar esa decisión, a un militante socialista no le hacen falta grandes encuestas. Le basta su propio criterio, su propio análisis en el entorno de su familia y de su trabajo, su propia “encuesta” entre amigos y compañeros, su propio “feeling”…

Cuando hay tanto en juego, cuando tenemos al alcance de la mano romper la mayoría absoluta al PP en Madrid, cuando podemos ofrecer a los ciudadanos de Madrid, por fin, un proyecto ganador, ninguna cuestión ajena a la auténtica decisión de este proceso puede desviarnos un ápice de nuestra responsabilidad. Sería injusto, para nosotros mismos y para los ciudadanos a los que nos debemos.  

Es cuestión de responsabilidad. Solo eso y tanto como eso. Esta es la razón por la que mi voto irá para Trinidad Jiménez.

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