El reto que tiene ante sí el Partido Socialista trasciende con mucho la alternativa de nombres propios que se está planteando. Los socialistas hemos de afirmar nuestras raíces, nuestros principios y nuestros valores, para construir un nuevo proyecto con el que responder a las nuevas demandas de la mayoría progresista en los inicios de este siglo XXI. Nada menos.
El 38 Congreso será el punto de partida en una tarea apasionante y ardua para acometer cambios profundos en el programa, en el discurso, en el modelo de organización y en las formas de relación de nuestro partido con el resto dela sociedad. Nadiecuestiona la necesidad y pertinencia de estos cambios, y la prioridad absoluta en el debate sobre su naturaleza y alcance. Nos lo jugamos todo en la recuperación de la confianza de millones de progresistas.
Ahora bien, el Congreso socialista también debe tratar sobre las personas que han de liderar este cambio. Las personas no son lo más importante, pero el debate sobre las personas y los equipos es imprescindible. La cualificación, el talante y el perfil de los dirigentes determinan en buena medida el éxito o el fracaso de las organizaciones impelidas a grandes reformas. ¿O hubiera resultado igual el trabajo del PSOE durante la última década con un secretario general llamado Bono, o Matilde Fernández, o Rosa Díez?
En este punto somos muchos los que consideramos que Alfredo Pérez Rubalcaba reúne las mejores condiciones para liderar un cambio solvente en el Partido Socialista. Su inteligencia, su experiencia, su capacidad de articular equipos, su tendencia a la integración de posturas, su sentido de la ponderación y su facilidad para comunicar, le habilitan para suscitar el apoyo de la mayoría de los delegados en el 38 Congreso. Sin desmerecer un ápice la legitimidad y los merecimientos de otros candidatos, que sin duda los tienen.
Porque la controversia entre lo viejo y lo nuevo es artificial. Cualquier propósito solvente de renovación en el proyecto socialista ha de partir de lo mejor de nuestra historia, de nuestros valores y de la experiencia que ha merecido recientemente más de siete millones de votos. No fue nuestro programa ni nuestros candidatos, en Madrid o en Barcelona, los que recibieron el rechazo ciudadano el 20-N, sino una trayectoria colectiva falta de coherencia y de credibilidad suficientes. Además, ¿a quiénes descalificamos por “viejos”? ¿A los que participaron en los últimos gobiernos socialistas? ¿A los miembros de las ejecutivas de Zapatero? ¿A los diputados? Nos quedaríamos sin mimbres para hacer el cesto nuevo.
Tampoco resulta útil la polémica entre las comas, los puntos y seguido o los puntos y aparte. Todos sabemos lo que hay que hacer. Mantener lo bueno y cambiar lo malo. Ni la continuidad total, ni el “penduleo” sin razón, ni el cambio lampedussiano para que todo siga igual. No es tiempo de refundaciones, sino de razones para un cambio con fundamento.
Idéntico descarte merecen las propuestas del “volantazo”. No llevan razón quienes recomiendan el giro a la ortodoxia dominante. “Si la gente vota azul, vistámonos de azul”, preconizan los dispuestos a vender el alma por el poder. Pero tampoco cabe el giro brusco a una izquierda fuera de la realidad, minoritaria y carente de oportunidades de gobierno. El PSOE es un partido claramente de izquierdas, un partido que aspira a representar a la mayoría social, y un partido para asumir la responsabilidad de gobernar.
Rubalcaba habla de cambio y de unidad. Ha propuesto un liderazgo compartido para reconstruir un partido de mayorías, intergeneracional, que integre dentro para integrar fuera. Un partido capaz de elaborar, defender y aplicar un nuevo proyecto socialdemócrata para la nueva sociedad tecnológica y globalizada de este siglo XXI.
Una nueva política. En la que el poder democrático se imponga a los “otros” poderes. Con una economía al servicio del progreso y de los derechos de ciudadanía, y no al revés. Apostando por la regulación financiera, por los estímulos públicos al crecimiento, por una fiscalidad progresiva, por la defensa firme del Estado de Bienestar, por la mejora eficiente de los servicios públicos, por un modelo productivo basado en el conocimiento, por la sostenibilidad ambiental, por la igualdad radical entre mujeres y hombres… Y por la unidad política y económica de Europa como única opción para la viabilidad de las políticas que han de combinar crecimiento y solidaridad.
Un nuevo partido. A la altura de las demandas de una ciudadanía informada, con criterio y que no se conforma ya con votar y callar. El PSOE ha sido una gran organización, para la movilización de masas obreras en el siglo XIX, y para el encuadramiento de los trabajadores en los conflictos sociales del siglo XX. Ahora, el PSOE debe convertirse en un partido democrático de participación abierta, permanente, sectorializada y permeable al uso de las nuevas redes tecnológicas.
Una oposición útil y firme, que sepa combinar la actitud constructiva en la defensa del interés general, con la beligerancia precisa frente a la derecha cuando intente aprovechar la crisis para desmantelar los derechos sociales. El PSOE no practicará una oposición meramente estética o testimonial, pero nunca servirá de coartada para decisiones que socaven un modelo de sociedad justo e igualitario. Un equilibrio sutil, pero imprescindible.
Y un partido nacional. Esta no es una cuestión baladí. Por aquí se nos ha escapado buena parte de nuestra credibilidad. El PSOE siempre apostó por la diversidad como fuente de riqueza y progreso común. Pero los ciudadanos quieren vernos como un partido capaz de vertebrar España en un proyecto colectivo y solidario, con el mismo discurso en todos los territorios. Defendemos el Estado de las Autonomías, porque de hecho hemos sido decisivos en su diseño y construcción. Ahora trabajamos para que el edificio sea habitable y confortable para todos los españoles. Un ejemplo: hace falta una legislación estatal de requisitos básicos que garantice calidad e igualdad de todos los españoles en el acceso a las prestaciones de sanidad y de educación, para hacer frente a los riesgos implícitos en los procesos de privatización y restricción de servicios emprendidos por algunas comunidades autónomas.
Tenemos las ideas para cambiar y acertar. Ahora debemos elegir un liderazgo solvente. Esta es mi respuesta al ¿Por qué Rubalcaba?
La Socialdemocracia, de la que el PSOE es partícipe, ha cometido los peores errores de su historia al tragarse los peores argumentos de la derecha: desregulación de los mercados, confianza en que el mercado puede por si mismo generar igualdad, militarizar la seguridad… El sr. Rubalcaba ha sido, sin duda, uno de los que han llevado la socialdemocracia española hasta ese punto. ¿De veras es él el más idóneo para liderar el nuevo PSOE? Aunque, a mi parecer, Chacón también ha formado parte del mismo carro de culpa.
Hola Rafa, vale, probablemente Rubalcaba es mejor que Chacón por una cosa muy importante en España, ella es catalanista excluyente sienta mal que lo diga pero es asi. Yo apoyaré sin dudarlo a Rubalcaba.
Oye, ya que estás en Fomento, mira si tienes tajo haciendo preguntas al Gobierno del PP con estos gastos que son de verguenza, denunciados en plan parodia por los de Aena.
http://twitter.com/AenaGASTOS
Salud.
Totalmente de acuerdo, debemos llenarnos de razones para un cambio con fundamento y donde todos tengan cabida . Me gustan los debates que no versan sobre ideas, sino sobre dificultades .
Porque en estos momentos y digo en estos momentos, es el mejor preparado desde todos los puntos de vista, para ser el líder que haga evolucionar al Partido en la dirección más apropiada, de cara a un futuro; y es el más idóneo y con mejor disposición para crear, preparar y poner en el mejor punto posible, a un EQUIPO de gente joven y necesitada de alguien con las capacidades y la valía intelectual y política de Alfredo Pérez Rubalcaba.
La Sra. Chacón tiene cualidades, pero nada comparado frente a Rubalcaba, aparte de que también es portadora de muchas “espinas”, que no facilitarían su llegada muy lejos.
A mi juicio, por todo ello, es el PORQUE SÍ A RUBALCABA.
Lo que más siento es el habernos dejado llevar por el tran-tran durante los últimos 8 años de gobierno, quizá creyendo que con gobernar el partido no necesitaba moverse, que las cosas nos venían dadas ellas solas, echados la siesta viéndolas venir, y eso no se ha podido cambiar a pocos meses de la campaña electoral, menos aún cayéndonos la que nos está cayendo. Hemos cometido algunos errores de gobierno (aunque muchos más aciertos) y muchos errores de partido. Si me gusta Rubalcaba es por todo eso que tú apuntas y, además, porque me merece confianza; ojalá se la merezca a muchos más.
Dejando aparte la responsabilidad colectiva de los miembros de los organos colegiados respecto a las decisiones de éstos, el secreto de las deliberaciones del Gobierno impide saber si un miembro en concreto votó o no con la mayoría. Por tanto no podemos saber si Rubalcaba o Chacón, apartados de las áreas económicas, votaron a favor o en contra de dichas medidas.
Creo que lo que deberian de hacer nuestros dirigentes es ser coherentes en su comportamiento personal, es decir predicar con el ejemplo.
¿Como nos pueden pedir que les creamos? si cuando nos dicen que defienden la enseñanza pública vemos que lleva a sus hijos a la privada.
” ” sanidad píblica y tienen su mútua privada.
” el sistema público de pensiones y tiene su plan privado.
Cuando se procuran que con ocho años de diputado se garantizan el máximo de la pension de jubilación.
Aparte de salarios muchas veces desproporcionados, mantienen las dietas por asistencia a reuniones de organismos que debian de estar contemplados en su salario (como a todo hijo de vecino) y a ellos les representa unos ingresos mas altos que su salario.
La verdad es que os habeis alejando tanto del pueblo que nos es casi imposible reconoceros como de los nuestros. Por lo que para recuperar la credibilidad nos os pedimos que hagais milagros, simplemente que vuestros actos en vuestra vida refrenden lo que deis defender.
Yo como socialista de fuertes convicciones tengo el corazón “partío”porque los dos candidatos me encantan, pero creo que de cara a la sociedad y al futuro del partido Carme Chacón tiene más posibilidades de ilusionar al electorado por mujer y juventud, además ha dado la talla como ministra al frente del Ministerio de Defensa. Ha sabido estar en su sitio. Las mujeres y los jóvenes serán colectivos que se ilusionarán más con esta candidata. Su intervención en el acto de la presentación oficial de su candidatura en Almería me pareció genial.
Con respecto a Rubalcaba de siempre lo he visto un señor con todos los mejores valores para ser Presidente de España y Secretario General del partido, pero creo igualmente que su momento ha pasado porque la derrota electoral pasada lo ha dejado herido. Cumplió un pape len un momento muy difícil, pero se quemó. El partido debe estarle siempre muy agradecido. A mí me gustaría que ganara Chacón, pero que integrara a Rubalcaba en su equipo y en su proyecto, no estamos para dividir sino para sumar.
Estoy totalmente de acuerdo con las afirmaciones de GUIOMAR, Rubalcaba en el papel de dar réplica al Presiente del Gobierno (Rajoy) puede ser inmejorable, pero para el fúturo dentro de 4 o 8 años, el fúturo a modo de ver en Carmen Chacón, a parte de esto consideró que los dos estan preparados para afrontar un fúturo de cambios y unión de todos los Socialistas, sin dejar a nadie en el camino, porque todos y todas necesitamos la unión de todos/as LOS/AS SOCIALISTAS.
Estimado Sr Simancas, aprovecho su blog, para dar mi opinión sobre la dura situación del PSOE y le agradezco esta oportunidad.
Parece que la enorme debacle que ha sufrido el PSOE en las últimas convocatorias electorales y la gran pérdida de poder e influencia que ha padecido, está nublando la inteligencia de la ejecutiva del partido. Y me refiero al anuncio de no permitir que haya un debate entre los dos condidatos, con la excusa peregrina de una supesta inferioridad de oportunidades ante otros posibles candidatos.
No es este el partido en que un servidor, votante fiel y convencido desde que tengo uso de razón democrática, pueda verse reflejado.
Ante la nueva situación de enorme poder de la derecha en España, creo que es necesario un debate de ideas, prryectos, visonoes de la realidad, y hasta de actitudes y aptitudes. Necesitamos saber que quiere nuestra sociedad y cómo podemos, desde nuestras convicciones satisfacer sus demandas, Y lo que no es menso importante, necesitamso saber quién puede hacerlo mejor, quién está más preprado y mejor acomapñado. Es necesario dar respuestas a las necesidades de nuestra España de hoy, sumida en una realidad tan complicada y en un incierto, y no sólo en lo económico, futuro.
Nunca pensé que el partido en el que sigo creyendo, tuviera miedo a los debates. Hoy más que nunca necesitamos personas preparadas, profesionales a los que les atraiga la política para poder servir a los ciudadanos desde nuestros conceptos porgresistas.
Pero da la impresión de que lo único que nos ofrecen son políticos profesionales, que no saben o, lo que es peor, que no quieren echarse a un lado cuando ya no tienen nada que aportar.
Yo creo que deben abrir las ventanas y dejar que entre aire fresco, si no lo hacen, corren el riesgo de perder definitivamente, si no lo han perdido ya, la percepción de la auténtica realidad de nuestro país. Y lo van a lamentar.
Todo este debate es hablar por hablar, la maquina del partido la mueve el mismo combustible de siempre. Al final de todo esto los delegados que irán al 38 congreso serán los mismos del congreso anterior o básicamente otros afines, no hay renovación de ideas ni de personas, la del lampedusiano cambiar una parte de las estructuras para conservar el todo sin que nada cambie realmente.